San Ignacio Rio Muerto
Al llegar a San Ignacio Río Muerto lo primero que hicimos es pedir
informes a los ciudadanos para que nos guiaran a la oficina ejidal, la cual
quedaba a una distancia considerable del lugar donde llegamos. Después de la
caminata y de localizar el lugar entramos a las oficinas en donde esperamos
algunos minutos mientras llegaba la persona correspondiente para que nos
atendiera. En este transcurso de tiempo charlamos con algunos señores que ahí
se encontraban los cuales pidieron nuestra opinión sobre lo acontecido sobre
los jóvenes de la normal rural de Ayotzinapa, Guerrero, sobre este tema no
abordamos mucho, ya que la plática giro a no en nuestras opiniones, sino en las
suyas, viendo en este simple hecho, mucha de la manera de pensar de los
pobladores, su visión sobre el gobierno y de como los acontecimientos de 1975
los sigue marcando.
Al llegar el señor Miguel Ángel Robles el cual
ocupa el cargo de nos relata que en 1975 el comité de San
Ignacio Río muerto se unió, para de esa manera hacer presión al entonces
gobernador Carlos Armando Biebrich, esto con un motivo en especial “Ya todo
estaba listo con el apoyo del presidente Luis Echeverría, él decía que estaba
muy duro el latifundio aquí, algo que demostrara que verdaderamente
necesitábamos la tierra” Miguel concuerda con Echeverría, afirmando que estaba
muy dura la vida y necesitaban la repartición de tierras. Por esto el comité
que se conformó decidió invadir la tierra para ejercer presión a la cual iba a
venir gente de México pero no alcanzó a llegar, pues antes de las 72 horas
llego la policía y el ejército. El semblante de Miguel y de los demás
acompañantes cambio al comenzar la parte en que nos narró como fue que la tragedia
sucedió, un momento lleno de sentimiento al igual que desgarrador para Don
Miguel, ya que él mismo presencio todo lo sucedido e incluso dos hermanos suyos
murieron ahí,
En la colonia militar pudimos hablar
con una señora la cual atendía una pequeña tienda de abarrotes, a la cual
pudimos acceder comprando algunas cosas para que al entablar la plática no
fuera tan complicado. Cuando empezamos a hablar con ella nos fue contando cómo
se crea la colonia y bajo que proceso especifico se forma, explicándonos que su
padre fue militar y sobre cuestiones del reparto de tierras a los soldados que
pelearon en la llamada “revolución mexicana”, donde las personas que habitaban
esa colonia fueron los que fundaron San Ignacio al termino de aquél proceso.
También la relación que había en entre los actuales habitantes con sus
antepasados que pelearon en la misma, así como la relación con la parte más
nueva de la localidad, donde según “Carmen” el decisiones tomadas por los
habitantes de la colonia militar tenía peso frente a los proyectos de los
presidentes municipales.
Al aproximarnos a la Iglesia la cual
tiene como patrona Nuestra Señora del Carmen tuvimos oportunidad de hablar con
el párroco de la localidad el Pbro. Ricardo Rodríguez Castañeda, al llegar se
vio muy interesado en el trabajo y con gusto se dispuso a contarnos un poco de
su experiencia como sacerdote en San Ignacio Río Muerto, de igual manera nos
comentó un poco sobre la vida de los habitantes de la localidad, actualmente el
padre Ricardo lleva tres años a cargo de dicha parroquia y nos comenta que ha
constatado que los valles son las partes más difíciles para trabajar “yo pienso
que como aquí tienen contacto con la tribu yaqui, que una de sus
características es ser obstinados, yo creo que por el contacto con esa
comunidad en todo el Valle del Yaqui así son los mestizos”. El padre nos narra
una gran cantidad de detalles que probablemente no hubiéramos podido conseguir
tan fácilmente solamente con la población, en su relato nos cuenta que dentro
de la comunidad de San Ignacio se encuentran personas de otros estados,
mayormente de Michoacán que ya viven ahí hasta 50 años, las cuales son las más
allegadas a la Iglesia Católica por su formación religiosa en el centro. Algo
curioso que hablamos es el reloj, ya que la población no esta preocupada del
tiempo “para mi es una batalla lograr que la gente llegue a tiempo a misa” nos
dice riendo el padre Ricardo, ya que el mejor reloj en la misma naturaleza, cae
el sol y todos ya están dentro de sus casas, así en todas temporadas. La
infraestructura urbana como pavimentación e iluminación pública no cubre la
mayoría del pueblo, esto aporta a lo ya dicho del reloj.
La conversación tomo un giro,
recalcando que aunque la plática seguía siendo muy amena, los temas tocados fueron algo más fuertes lo
cual se vio reflejado en la expresión de preocupación en el sacerdote, “Hay
mucho problema de violencia intrafamiliar, mucho problema de desintegración
familiar” pero aun así conviven entre todos, este problema se le atribuye a la
poca población de la cabecera municipal. Y San Ignacio al igual que todo el
país, asegura el padre, tiene muchos problemas de delincuencia organizada,
narcotráfico, etc. “como municipio yo veo que le hace mucha falta diferentes
distracciones para la juventud” ya que los fines de semana todo lo que se puede
hacer es tomar, carreras, los gallos, el cual cataloga el padre como ambiente
pesado y comenta que le gustaría que hubiera actividades deportivas y
culturales para recreación. De parte de la Iglesia también hace mucha falta
poder llegar a los jóvenes, pero se intenta hacer presencia con el grupo
juvenil de la parroquia, el cual en palabras del padre esta en su mejor etapa,
ya que permanecen activos treinta jóvenes, pero este número comparándolo con el
total de población de San Ignacio es una gran minoría. Al igual que a las misas
organizadas cada fin de semana, el pbro. Ricardo sigue preocupado ya que
asisten aproximadamente novecientas personas, de un pueblo de siete mil. La
presencia de protestantes existe en el pueblo, con cuatro comunidades
diferentes con su templo, su culto y sus asambleas “pero yo he escuchado que
tienen el mismo problema, por ejemplo de la juventud, de que no se acercan, la
opción religiosa ahí esta pero no es de interés”. No por vivir en un pueblo,
que aunque es cabecera municipal, es pequeño las redes sociales están
presentantes, a pesar de estar en ambiente rural, “es impresionante esa
adicción al celular al facebook, al internet”.
Las festividades no quedan fuera de
la plática y al padre se le ilumina el rostro al relatarnos estas fiestas del
pueblo “la parroquia es Nuestra Señora Del Carmen, que se celebra el 16 de
julio, hay participación en los novenarios y en la fiesta, y esta creciendo el
interés de los fieles” esta como fiesta patronal y como fiesta civil la
comunidad celebra en noviembre el reparto agrario, como ya mencionábamos con
motivo de la matanza de campesinos el 23 de octubre de 1975,
inmediatamente el gobierno comenzó a
repartir tierras y en ese lugar se creó el ejido, nos comenta el padre que esa
es la fiesta fuerte “se echa la casa por la ventana” dice sonriendo.
Por último, una cosa que al padre le
llama mucho la atención es la comprobación de aquel dicho “pueblo chico,
infierno grande” es cierto es San Ignacio , dado a la capacidad de
comunicación, para transmitirse noticias impresionante “detalle como si mi carro
se me poncho, todos los que me encuentro la siguiente semana me preguntan,
‘oiga padre que su carro se ponchó’, es increíble, todo el mundo esta enterado
de la vida de todos para lo bueno y para lo malo” a lo cual bromeamos con el
asunto, riendo mientras comentamos que en esa localidad no es necesario el
Facebook o periódico, si no existieran seguirían enterados. Una curiosidad mas
y esta para cerrar la charla es sobre los viajes del padre, el cual tiene que
ir en algunas ocasiones a reuniones o demás a Obregón, “siempre que voy a
Obregón, siempre encuentro a gente de San Ignacio, todos los días creo que la
mitas de San Ignacio esta en Obregón” esto puede afectar en el comercio al
interior, a pesar de los tianguis y pequeños negocios que existen en San Ignacio
Río Muerto.
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